viernes, 28 de septiembre de 2012

La Diosa de tinta




Ella se intercala entre mis dedos cual gato mimoso que se restriega contra las piernas de su amo en pos de una caricia. Le agradan las manos masculinas con alto grado de experiencia, manos que aprietan y sueltan en el momento adecuado, que saben tomarla con precisión delineando los dictados. Aunque no menosprecia las femeninas, al contrario se funde con ellas y logran la exaltación del clímax literario.
Se torna impertinente, exigente y capciosa ante los textos ripiosos. Zalamera frente a poemas, cuentos de ficción y una que otra frase rebuscada. Sigilosa ante las historias de horror que le aceleran  el ritmo y la atrapan entre manchones. Experta en cuestiones amorosas se deja llevar sobre una blanca sábana. Se eleva, cae, se desliza por la superficie virgen que recibe amorosa línea tras línea, los caracteres cómplices de una historia. Se regocija con los besos y los amores prohibidos.  Los reencuentros le provocan tropiezos que se confunden con puntos suspensivos. Las pasiones le arrancan taches, líneas onduladas, comas indebidas,  vocablos altisonantes. Se avergüenza de  palabras cursis que lastiman su sensibilidad de poeta y le arrebatan la verdadera intención. Indecisa entre  finales predecibles y  la vuelta de tuerca. Bien le sienta el desvelo cuando la novela le aclama. Se enreda con epígrafes galantes y le deleitan los prototipos.  Le desgarran los escritos políticos con aires novelados. Juguetea entre el punto y seguido, después,  acaricia el espacio entre el punto y aparte. Peca de inocente junto a las faltas de ortografía y le conmueven  las confesiones. Palabra por palabra, párrafo a párrafo, va surcando la hoja cual arado y siembra líneas que revisten la planicie como viña, donde al final se cosecha la vid literaria.
Es incondicional de las hojas y las superficies planas. Diosa que dicta sentencias,  declara guerras, firma tratados; traiciona, enamora, difama, embriaga a todo aquél que la toma.
Pluma que  vende, que compra, que garantiza, que compromete. Su poder es infinito. Inicia todo y, en estocada, pone fin a la historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario